La salud y las mujeres

A las mujeres nos preocupa la salud

En realidad, esto se podría aplicar tanto a hombres como a mujeres, pero creo que nosotras tenemos un nivel más amplio de preocupación en ese sentido.

Todavía el porcentaje de mujeres que doblan el trabajo, es decir que trabajan fuera y dentro de casa, cuidando de su casa y su familia, es mucho mayor que el de los hombres. Si bien es cierto que muchos hombres comparten ya las tareas de la casa y el cuidado de los hijos, aún la mayor parte de esa tarea sigue recayendo en las mujeres.

Las razones son variadas. Primero, porque existe una tradición cultural innegable que nos hace de forma instintiva estar preparadas para ello. Segundo porque esa tradición, el hombre aún no la tiene adquirida y, salvo en las nuevas generaciones que están “un poco más por la labor”, no se hayan en la misma disposición. Tercero, porque, el hecho de estar preparadas, consciente o inconscientemente para ser madres, hace que ese instinto maternal o de cuidadora nos sea intrínseco.

Para poder llevar a cabo nuestras múltiples tareas, las mujeres necesitamos una salud impecable. Pero, lo cierto, es que, muchas veces, debido a ese exceso de tareas nuestra salud se resiente y somos las más perjudicadas.

Si somos mujeres que vivimos solas porque hemos elegido una independencia, todo recae sobre nosotras, el trabajo externo para ganarnos la vida y el de cuidar de nuestra casa y de nuestras mascotas, si las tenemos. Un alto porcentaje de mujeres solas tienen una mascota o varias como compañía. Y, no nos engañemos, una mascota también da trabajo, aunque nos proporcione muchas alegrías que merezcan la pena.

Si somos mujeres que vivimos en familia, añadámosle a lo anteriormente descrito el cuidado de la familia. Los hombres suelen cooperar en pequeñas tareas de limpieza o en llevar a los niños al colegio o a los deportes, etc. Pero, el peso principal en lo que se refiere a la salud familiar recae en nosotras, las mujeres.

En resumidas cuentas, el hombre, no digo que no, puede tener trabajos más o menos duros físicamente hablando o muy estresantes en la oficina, pero suele tener más facilidad para llegar a casa y relajarse tras un día duro. Las mujeres no descansamos jamás. Al terminar nuestro día de trabajo, tan o más duro y estresante que el de los hombres, nos espera otro, igual de duro, al llegar a casa.

La mayoría de las dolencias que sufre una mujer son:

Desde luego estrés, porque nuestra cabeza nunca para de darle vueltas a todo lo que tenemos que hacer, así como la preocupación por todos los miembros de la familia.

Cansancio y fatiga, debido no solo a la cantidad de tareas que realizamos, sino a que las hacemos en perpetúa tensión porque siempre vamos mal de tiempo, por un lado, y porque, estamos dándole vueltas a mil cosas en la cabeza mientras las realizamos.

Insomnio, debido a tanta preocupación, estrés y cansancio, muchas mujeres sufren de insomnio o les cuesta conciliar el sueño. Como consecuencia el cansancio y la fatiga aumentan.

Dolores musculares y articulares. Las mujeres nunca paramos. El ejercicio es bueno, claro está, pero un buen ejercicio consiste en hacer trabajar todos los músculos del cuerpo de manera uniforme para mantenernos en forma. Las tareas del hogar no son un buen ejercicio físico, es un ejercicio repetitivo y extenuante.

He oído decir a muchas mujeres que no necesitaban ir al gimnasio porque con todo lo que hacían en casa ya hacían bastante ejercicio. Craso error. Pasarte una hora pasando la aspiradora en posturas poco aconsejables, hacer camas y otras tareas propias del hogar, lo que consigue es una repetición de malas posturas con un esfuerzo perjudicial para músculos y articulaciones. No digamos ya cargar con uno o más bebés en brazos, bañar a los niños inclinadas hacia la bañera en posiciones poco saludables y un sinfín de cosas que no hace falta que te explique porque ya lo sabes de sobras.

Ansiedad, debido a todos los anteriores factores, muchas mujeres sufren ansiedad. Tenemos la impresión de no llegar nunca a la meta, de que nunca terminamos de hacerlo todo a tiempo y, por supuesto, de no tener tiempo para nosotras.

Estar a disgusto con tu cuerpo. Como resultado del estrés, la ansiedad, el cansancio y la preocupación, muchas mujeres no se sienten bien con su cuerpo. En primer lugar, porque estamos cansadas y “nos duele todo” y, en segundo lugar y bastante frecuente, porque compensamos la ansiedad con comida, muchas veces eso nos provoca un sobrepeso que contribuye más al cansancio. Tampoco tenemos tiempo para dedicarnos a nosotras mismas y, en lugar de vernos guapas, deseadas y guerreras, como las heroínas que somos, nos desmerecemos a nosotras mismas.

Así pues, está claro que a las mujeres nos preocupa, o debería preocuparnos, la salud, la nuestra y la de los nuestros. Por eso, una sección importante de este sitio está dedicado a la salud para las mujeres, a lo que necesitamos para llevar un estilo de vida saludable y gozar de una perfecta y envidiable salud que nos permita ser lo que somos: Mujeres fuertes del siglo XXI

 

¡SIGAMOS EN CONTACTO!

¡Nos encantaría tenerte al día con nuestras últimas noticias y ofertas! ????

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Llévate el libro "Piensa primero y come después"

  • Piensa antes de atacar la nevera por ansiedad
  • Piensa para que tu nutrición sea saludable
  • Come con garantías

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ver más

  • Responsable: Rosalía.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Ir arriba
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad